Abril 20, 2009
Estamos en el aire?
No todos estamos preparados para ir a comer a lo de Mirtha.
Le puedo pasar la lengua al plato? …empujar con el dedo? …mojar el pancito? …empinar la ensaladera con el jugo del tomate que ya es historia? …reirme sin tapujos a riesgo de tener un pedazo de “algo” en un diente de los de adelante? …
Cuando comemos solos, estamos de entrecasa con nosotros mismos: Si puedo decir que en mi casa no uso tacos altos ni a palos, también digo que me dedico a disfrutar de comer más que mostrar cómo-como.
Uno adquiere un comportamiento que es muy diferente al aplicado en presencia de X. En esos casos, se mastica las veces reglamentarias, no hay paso de aire por la boca, previo a un trago de algo viene la limpiadita con servilleta, post masticación se hace una revisión interna del estado de los dientes con y sin comida.
Al menos mientras se come en soledad, salen a la superficie una serie de modos primitivos de tomar los alimentos, ingerir, masticar, tragar y repetir el proceso.
Los bocados suelen ser más grandes y la ingesta se produce muchas veces por tironeo, se dejan ver desde afuera algunos detalles del alimento, e incluso, puede hasta verse el bulto intentando bajar por el esófago si los procesos anteriores se ejecutaron demasiado rápido…
¿A quién queremos engañar madre de Cristo? ¡No tiene sentido alguno!!!
Me atrevo a decir que el refinado no experimenta el placer de comer crotamente. En algunos casos, los alimentos muestran otro sabor, un sabor oculto, que sólo descubren aquellos que dan rienda suelta a su ferocidad gustativa…(em…ferocidad es mucho decir no?) Ejemplo de ello es comer pizza o papas fritas con la mano, pellizcar del pote de lo que sea, pelearse con un choripan más que comerlo en el plato, robar bocados de torta desde la torta y no desde la porción, etc - etc - etc.
¿QUIÉN ESTA PREPARADO PARA REFINARSE CUANDO LAS MIRADAS SE MULTIPLICAN? SOMOS CAPACES DE TORCER NUESTRO COMPORTAMIENTO SÓLO POR EL FIN SOCIAL?
¿Cuál es el verdadero yo que tenemos a la hora de comer?
Bueno, perdí la línea.
Que espere Mirtha…







