Agosto 2, 2009
En este último tiempo, sobre todo durante el último mes me detuve a observar, tanto en la calle como en internet [http://haceloporestudiantes.blogspot.com] el incremento de cabezas peladas circulantes: hinchas de fútbol generalmente que en un punto-de-no-retorno en sus vidas en donde todo es gloria o muerte, hacen promesas al viento que no reflejan del todo el grado de compromiso con el club de sus amores; y a cada rato se jactan de su sacrificio o hablan orgullosamente de lo que “han tenido que hacer” ante los grandes logros obtenidos en lo futbolístico.
Acabaaaaaramos cielo bendiiiito!! me quieren meter el perro no?
Recuerdo que en un momento de desesperación, prometí ir a 20 misas completas y consecutivas si algo resultaba de la manera que yo quería, redoblando la apuesta con una cláusula que enunciaba que no iba a hacer promesas por 10 años, si ese día en el Estadio de Vélez, el Pincha salía campeón. Conozco a alguno que se tuvo que hacer un tatoo, o depilarse con cera… a otro no le quedó otra que salir a la calle vestido de tripero…o, en el peor de los casos, ni más ni menos que en bolas…
Y la gente se rapa o se tiñe el pelo…de qué sacrificio hablamos?
Al pibe común una rapada cada tanto no le viene mal. Si me decís que lo tiene largo laaaargo, y por consiguiente en mejor estado que el de las mujeres (no se cómo lo logran pero suele ser asi) puede llegar a pasar… pero de pelo corto a pelo rapado…mmmmmhhmmm…
Las promesas implican hacer un sacrificio. Resulta que encima el pelo crece solo! Tampoco tienen que caminar, pasar frio, perder el tiempo, sentirse humillados, etc.
Poco para ofrecer muchachos eh?