marzo 31, 2010
Aires de podóloga…
[A los fines evitar malas interpretaciones, Puchulies cambió la palabra “cayo” (que llevaba consigo una pronunciación a lo Moria, más “shhhhh”) por la que le corresponde (ll).]
Hay veces, en las que uno guarda sin saber por qué y para siempre datos inútiles que no hacen más que lugar en la cabeza. Que el chabón mitad hombre mitad mujer de Mazinger Z se llamaba Barón Ashler o que le pedí a Verónica Sevillano que fuera mi amiga en el pre-escolar y me dijo muy segura que no, son detalles que no aportan en absoluto a la vida de nadie, ni siquiera en una reunión de reencuentro de compañeros de colegio.
Parece que encontré algo que ocupó mi cabeza hace unos meses y aún retumba. Epa, parece que es reciclable. Lo mejor que puedo hacer por este dato es venderlo como cuatro palabras altamente reutilizables en la era de las convenciones mundiales por el ahorro por todo tipo de recurso.
Tan versátil como una remera de algodón blanca, esta frase, pese a sonar vacía cuenta con una combinación de palabras que pueden usarse para infinidad de situaciones cotidianas: “Me lima el callo”
Para ilustrar, presento una serie de aplicaciones de segundos entendimientos; atención extranjeros: Las siguientes opciones contienen argentinismos en altas dosis, es probable que no entiendan absolutamente nada, ofrezco mis disculpas y sepan que no me liman el callo.
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Tener lija
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Hacerse una…
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Que te chupe un huevo
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Quemazón mental
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Que da por las tarlipes
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Estar al pedo
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Hacer la gamba
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Ir a hacer pis
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Estar al pedo
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Cualquier desesperación repentina
Debe haber unas cuantas más…


















Me lima el cayo tener que hacer esto…
)
(capricho laboral porque me toca laburar
Comentario by Pablo