Junio 12, 2010

Para no olvidar..

El que sigue, es un relato no propio que me dejó boquiabierta, no sólo por su bizarrez sino también por el modo en que fue contada. Gracias Cuervette! Comienza así:

Casa de mi primera novia. Yo 17 años, presentación oficial “del novio de la nena” contra los tíos, abuelas y primos. Barrio: Parque Patricios (visitante 100%).

La mamá de “la nena” fanática de Choly Berreteaga, cocinera full-time, muy buena mano para todo tipo de comidas y se mandó un banquete muy zarpado. Uno de los tantos platos: milanesas de berenjenas.

Llegué temprano como para empezar con el pie derecho, fui presentado ante toda la comitiva, en principio un ambiente de aceptación y camaradería, en el que me sentí a gusto, incluso como para meter algún chistecito.

El más complicado de “encantar” era el tío.

Padrino de “la nena” por elección de los padres, el tío era el que más preguntas incisivas realizaba y el que más analizaba mis respuestas, representando por momentos una verdadera prueba. Ya en la mesa, disfrutando de la variedad y cantidad de comidas caseras realizadas por “la suegra”, el tío pasó de insistente a molesto, luego de un par de botellitas de vino y no se si por los nervios o por las 10 milanesas de berengenas que me morfé, siento un llamado del interior de esos que no se pueden dejar de atender.

Permiso, paso al baño

Entro en el ambiente blanco y casi sin tiempo, me veo en la obligación de atender a la naturaleza en lo que fue un verdadero discurso escatológico.

La vista nublada, transpiración en frío y un instante que parecía no terminar dieron por resultado algo difícil de describir…

pero sobre todo…
difícil de hacer desaparecer.

Sin una lapicera, taco, encendedor, ni atado de puchos que poder sacrificar, comienzo a encerrarme en una situación que rápidamente se transforma en bizarra. Luego de 3 tiradas de cadena (esperando la carga de la mochila incluida) la familia comienza a preocuparse y a preguntarse si me encontraba bien. Ante la tímida pregunta de “la nena” sobre mi estado y mi respuesta, “me cayó algo un poco pesadito, ya salgo“.

La familia comienza a reunirse frente a la puerta del baño.

…hasta que el tío, que así como era de molesto era de tachero, me dijo: “pibe: si tapaste el baño, no hagas ninguna boludez y salí que con una manguera lo destapamos”.

La apertura de la puerta con mi mirada clavada en el piso, mi frente transpirada y un silencio atroz, fue suficiente para que absolutamente toda la familia, que me había conocido esa noche se ría a carcajadas sin parar durante 30 minutos. Luego de la “operación manguera” en manos del tío, con sus respectivos comentarios del tipo: “nena, guarda este es flor de garca, te lo digo con conocimiento de causa” no pude volver a hablar durante un rato largo.

Cuando retomé el dialogo, llegando al final de la velada, el tío desde la puerta me grita: “pibe, no se si vas a estar mucho con mi sobrina, lo que si se es que de esta noche, de mi sobrina y de mi, no te vas a olvidar nunca más en tu vida”…

… hasta ahora, la viene pegando.

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4 comentarios

  1. Los hechos lo demuestran. Novias sin familia. Las huerfanas son el mejor partido.

    Comment por Pablo

  2. A vos que viviste esto y lo contas en este relato:Quiero verte y pegarte un gran abrazo.

    Comment por Lautarofc

  3. Por suerte no soy yo! tuve que pedir permiso para publicar, pero te digo que si era yo estaba entre los primeros posts!! es muy buena historia…

    Comment por Puchu

  4. TREMENDO!!!! jejejejejejejejeje

    Comment por HE

 

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