diciembre 1, 2010

T-shit!

Filed under: Como sea,Relatos Anónimos

Puchu

Advertencia: Este post se lee mejor con música



Supongo que es normal sentirse desmotivado, desmoralizado y desinteresado cuando a uno las cosas no le salen como quiere de movida.

Lo que sigue, tiene que ver con todo eso junto y con los intentos desesperados por desencadenar adrede soluciones macGivereanas para no sucumbir en la depresión y destinar una pobre remera a la limpieza de los vidrios del hogar.

Cómo pintar mal una remera y tratar de no morir en el intento:

[Aclaración: Debo contar con un factor agravante que tiene que ver con dos intentos fallidos de pintar una pared, lo cual es tarea fácil pero dado que no seguí los pasos correctamente, tuve que comprar más pintura para solucionar lo insolucionable: una pared verde loro muy mal pintada, gastos extra de pintura de color que es más cara que la normal, un rodillo que no estaba en los planes de nadie, tiempo, manos rotas, etc. Y mientras, bancarme el hecho de que esté ahí mirandome con cara de "me pintaste mal, HDP!!"]

Con este ladrillo a cuestas, me dispuse a tunnear dos remeras des-graciadas que estaban de salida. Opción 1) era mandar a pintarlas/plottearlas; 2) pintarlas yo misma dada la circunstancia de que no iba a gastar mucho dinero en plottear dos remeras viejas: ERROR!

No sólo es mala idea descartar a la gente que sabe, sino que al ir complicandose la mano a causa de altos niveles de autoexigencia, se genera en una la sensación horrible de gataflorismo avanzado, el ojo sobre los errores permanentemente, el gasto en materiales de bricolage que equivale al monto de un plotteo simple, el tieeeeeempo que siempre se busca y nunca se encuentra.

Y dónde me meto lo que sobra de materiales?? eh?

La desprolijidad del trabajo manual es un clavo si la idea principal era un resultado con altos niveles de perfección. A medida que la fealdad avanza van generándose planes B, C, y D para fingirle imperfecciones supuestamente “pensadas”… pero aún así se torna impiloteable; del último destello de ganas, surgió la posibilidad de usarla de piyama: o mejor dicho, soñar con el fracaso pegado en el pecho.

Yo: te conté que se me complicó la reme de fuck ligatures? hice una máscara que me dejó la pintada desprolija.
../: mmm
Yo: la lijé. Se me hicieron unos agujeritos.
Ahora le estoy dando un toque designer, le estoy bordando el borde con naranja y violeta…además de cerrarle los agujeros más dignamente.
../: mi cabeza no logra imaginar lo que estás haciendo.
Yo: la reme es gris y la tinta es negra, imaginate las letras reventadas, no definidas.
../: ya.
Yo: (para mi) eso debería quedar perfecto o nada, o… desprolijo con onda, o… tiro la remera…
../: bien, bien, me gusta… la gloria o la muerte.
Yo: claro, no la voy a usar para dormir. Sería soñar con el fracaso.
../: Si, …SI! me puse de pie. Gloria o muerte! (música de película épica de fondo)

Se me ocurrió esta música de fondo para visualizar una imagen… capturada en contrapicada… todo en cámara lenta, mi remera y yo…triunfadoras y unidas por el éxito de un gran resultado… una mano en el corazón y el puño apretado hacia el cielo… humo detrás…Apagón.

Me sobra pintura, quién quiere?

junio 12, 2010

Para no olvidar..

El que sigue, es un relato no propio que me dejó boquiabierta, no sólo por su bizarrez sino también por el modo en que fue contada. Gracias Cuervette! Comienza así:

Casa de mi primera novia. Yo 17 años, presentación oficial “del novio de la nena” contra los tíos, abuelas y primos. Barrio: Parque Patricios (visitante 100%).

La mamá de “la nena” fanática de Choly Berreteaga, cocinera full-time, muy buena mano para todo tipo de comidas y se mandó un banquete muy zarpado. Uno de los tantos platos: milanesas de berenjenas.

Llegué temprano como para empezar con el pie derecho, fui presentado ante toda la comitiva, en principio un ambiente de aceptación y camaradería, en el que me sentí a gusto, incluso como para meter algún chistecito.

El más complicado de “encantar” era el tío.

Padrino de “la nena” por elección de los padres, el tío era el que más preguntas incisivas realizaba y el que más analizaba mis respuestas, representando por momentos una verdadera prueba. Ya en la mesa, disfrutando de la variedad y cantidad de comidas caseras realizadas por “la suegra”, el tío pasó de insistente a molesto, luego de un par de botellitas de vino y no se si por los nervios o por las 10 milanesas de berengenas que me morfé, siento un llamado del interior de esos que no se pueden dejar de atender.

Permiso, paso al baño

Entro en el ambiente blanco y casi sin tiempo, me veo en la obligación de atender a la naturaleza en lo que fue un verdadero discurso escatológico.

La vista nublada, transpiración en frío y un instante que parecía no terminar dieron por resultado algo difícil de describir…

pero sobre todo…
difícil de hacer desaparecer.

Sin una lapicera, taco, encendedor, ni atado de puchos que poder sacrificar, comienzo a encerrarme en una situación que rápidamente se transforma en bizarra. Luego de 3 tiradas de cadena (esperando la carga de la mochila incluida) la familia comienza a preocuparse y a preguntarse si me encontraba bien. Ante la tímida pregunta de “la nena” sobre mi estado y mi respuesta, “me cayó algo un poco pesadito, ya salgo“.

La familia comienza a reunirse frente a la puerta del baño.

…hasta que el tío, que así como era de molesto era de tachero, me dijo: “pibe: si tapaste el baño, no hagas ninguna boludez y salí que con una manguera lo destapamos”.

La apertura de la puerta con mi mirada clavada en el piso, mi frente transpirada y un silencio atroz, fue suficiente para que absolutamente toda la familia, que me había conocido esa noche se ría a carcajadas sin parar durante 30 minutos. Luego de la “operación manguera” en manos del tío, con sus respectivos comentarios del tipo: “nena, guarda este es flor de garca, te lo digo con conocimiento de causa” no pude volver a hablar durante un rato largo.

Cuando retomé el dialogo, llegando al final de la velada, el tío desde la puerta me grita: “pibe, no se si vas a estar mucho con mi sobrina, lo que si se es que de esta noche, de mi sobrina y de mi, no te vas a olvidar nunca más en tu vida”…

… hasta ahora, la viene pegando.

 

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